Durante mi residencia en el Bleddfa Centre, dediqué tiempo a caminar por el paisaje que rodea el centro. Me sentí atraída hacia las Four Stones, un círculo de piedras prehistórico en Powys. En cuanto entré al círculo, tuve la sensación inesperada de que el propio lugar me hablaba. Las palabras comenzaron a surgir antes de que las entendiera conscientemente, y las grabé instintivamente en mi teléfono a medida que llegaban.
Más adelante, transcribí y traduje estas palabras habladas, que se convirtieron en el poema La Quinta Piedra (The Fifth Stone).
Mientras estaba dentro del círculo de piedras, una tormenta se desplazó por el paisaje. Me encontré refugiándome entre las piedras, escuchando el viento, observando la luz cambiante y el vuelo de un milano rojo en lo alto. El poema, la fotografía y la performance surgieron todos de este encuentro.
Más que describir el paisaje, la obra se convirtió en una respuesta a él: un diálogo entre cuerpo, territorio y memoria.
Esta experiencia se conecta con mi práctica más amplia, en la que trabajo con la narración oral, los textiles, la fotografía, la performance y materiales como la lana, el hilo, la piedra y las semillas. Me interesa la relación entre el cuerpo, la memoria y el lugar, y cómo las historias pueden ser transportadas a través de materiales y gestos.
Mi trabajo a menudo comienza con un encuentro: caminar, escuchar, hacer o recordar. Dejo que el proceso se despliegue sin saber siempre a dónde va a llevar. De esta manera, el paisaje se convierte en algo más que un tema. Se convierte en parte de la obra misma.
