Es un proyecto de sitio específico dentro de las zonas arqueológicas de la Quebrada de Santo Domingo, la Huaca El Brujo (siglos III y VII d.C.) y Chan Chan (850 d.C.), en los alrededores de la ciudad de Trujillo, en el norte del Perú.
Estos paisajes han sido transgredidos como consecuencia de la agroindustria y la expansión urbana, así como también por el saqueo de tesoros dentro de las Huacas.
Las acciones son gestos, ofrendas y cantos para conmemorar al agua como símbolo de fertilidad y su conexión con la tierra, así como un duelo por el lenguaje del agua y el conocimiento perdido dentro del paisaje del desierto peruano.
