Takij Pupu

La instalación presenta tres fotografías enmarcadas de vientres de mujeres, intervenidas con largos cordones tejidos de lana, spondylus, piedra de alumbre y semillas de huayruro. Suspendidos desde los cuerpos y extendiéndose hacia el suelo, los elementos tejidos evocan cordones umbilicales, conectando generaciones a través de la memoria heredada, el trauma y la protección. La obra reflexiona sobre miedos y experiencias de violencia transmitidas entre generaciones de mujeres.

A través de la relación entre mi abuela, mi madre y yo, exploro la necesidad de nombrar estas experiencias y crear nuevas formas de comunicación que permitan compartir y comprender la pérdida, el dolor y la memoria. De este modo, la pieza invita a reflexionar sobre la importancia de confrontar el miedo y abrir espacios de diálogo y sanación. Los cordones tejidos incorporan semillas de huayruro provenientes de la Amazonía, tradicionalmente utilizadas como amuletos de protección, junto con piedra de alumbre, asociada a rituales de limpieza destinados a liberar el miedo y revelar sus orígenes. En conjunto, estos materiales transforman la instalación en un acto personal y simbólico de protección, memoria y conexión intergeneracional.